Los columnistas de Visualmente::Carlos Gámez Kindelán::Rodrigo Sánchez::Jordi Catalá::Mario Tascón::Samuel Granados::Dolores Pujol::Fabio Marra::Luiz Adolfo::Leo Tavejnhansky::Massimo Gentile::Pablo Corral::Angel Casaña::Pedro Pérez Cuadrado::Tomás Ondarra::Kohji Shiiki::Elio Leturia::Rodrigo Fino::Ramiro Alonso::Sergio Fernández::Lo más leído de Visualmente::Portadas::Infofreak::Fotografía::Especial Helvética::Especial: Frases del 2008::Especial Cooper Black::Creatividad::Caricaturas::Cuartas Jornadas::Cumbre Mundial::Desnudos::Diarios impresos::Diarios online::Diálogos Visuales
Nuestros Blogs Asociados::Visualmente::Indio::Infograkids::Infografreaks::Infografreaks-edu::Mala Magazine::Bar Visual::Tipográficamente::Chillart::Universitariamente::Visualmente-Edu::Vía Libre::Bar Uch::Que Bien Que La Estamos Pasando::Twittermente::Seguinos en Twitter::Las editoras de Mala::Cristina Poetto::Miru Trigo::Ivonne Caamaño::Ana Ottone::Evita Las Tentaciones::Gaba Urco::Nacha La Macha::Beta Ramírez Bustelo::Carolina Ramírez::Connie Moreno::Juana Medina::Yanina Isabella Tejera::Anna Marti::Lina Delgado Cortés::Sofi Ginestra::India Herrera::La Bender Baruch::Los editores de Chillart::César Maldonado::Martín Pons::Pinguboy::Raúl Manrupe::Elio Leturia::Les Cuevas Otonelli::Nathalie Sonne::Germán Kemerer::Lucas Groglio::Rodolfo Fernández Alvarez::Raúl Della Valle::Julio Cuervo::Javier Cuello::Julián Chappa::Fabián Carreras::Jenny Canales Peña::Gastón Caba::Pablo Bobadilla::Federico Fuertes Guzmán::Bender Baruch::Seguinos en Twittermente

11.9.10

Aprendizajes en La vuelta del vino (1)

DELLAVALLE
No hace mucho tiempo (cuando preparabamos su presentación estelar en la Universidad que tenemos en Pergamino, que titulé Clase magistral: Diseño de alta clase) nos carteabamos bastante seguido con El Norbi. En una de las misivas, le dije que cuando estuviera por aquí, iba a tener que hacer un esfuerzo y acompañarme a mi diaria y obligatoria Vuelta del vino, sea apenas pasado el mediodía o a la hora del crepúsculo.
Primero, mi sana costumbre, le dió risa. Luego, cuando le conté historias con pormenores, aceptó (y le gustó) la propuesta, sin pensar siquiera que yo podría estar en la frontera entre un simpático borrachín y un alcóholico o era uno más de los que saben usar esta costumbre de la copa como pretexto de una salida corta y de aprendizaje.

Todos los dias, todos, hago el recorrido. No tengo lugares fijos. Son varios los huecos donde tengo barras donde acodarme: nunca me siento en mesas; siempre, derecho al mostrador. Parece mas íntimo, incómodo algunas veces, pero mas cercano a las entrañas de ese bar, ese club o ese bolichón de barrio. Aparte, desde la barra se puede dialogar con todas las mesas, que ese es el objetivo. Mejor dicho, es mas fácil entrometerse en la charla de todas las mesas y tener a mano dos o cinco o diez temas a la vez. Es un arte. Requiere saber de todo un poco y estar preparado para esa gimnasia, mucho mas si uno la hace, por lo menos, dos veces al día. Se puede pasar desde la clase de cómo se arma un acumulador para autos (dictada por ese amigo que arma las comunmente denominadas baterías) a otra sobre cómo se prepara una bondiola gustosa, como la que ahora estamos saboreando sobre una desdentada tabla, acompañándola por rebanadas de pan oreado y algunos cachitos de queso duro.

Todo vale en la vuelta del vino, pero, además de aprender todas las variables que se ofrecen en este muestrario tan grande de ideologias, vicisitudes, oficios, trampas y otras yerbas, es muy importante el ejercicio de meter bocadillos que saquen de su terreno a los contertulios.

Una vez, había un viejito que leía y releía uno de esos diarios sensacionalistas que andan por ahí ganando adeptos al publicar, en su contratapa, una minita semidesnuda…

Esa es mala lectura, amigo, le dije al pasar. Me miró fijo, como buscando roña. Ah, claro, como vos sos periodista debes leer, solamente, a Borges, ese viejo de mierda que no entiende nadie…
Que? Usted leyó algo de Borges?, le pregunté, para que no siga con su perorata. No, nunca leí nada, pero nadie lo entiende y, encima, piensa en ingles!. Si nunca leyó nada no hable, dije fuerte para que alguno se enganchara. Y se engancharon varios.

Que? Vos lees eso?, me preguntó un flaco alto, desgarbado, casi con respeto. Yo escuché por televisión que estaban criticando a Borges…
Por television? Sos otro de los que tienen televisor y no neuronas en funcionamiento? Puede ser que se critique a alguien, pero a Borges muchos lo critican por envidia o porque no saben qué y cómo escribe!, le dije.

Y cuando la charla se puso mas espesa, terminé la copa y me fuí.
Al mediodía siguiente, hoja impresa y un rollito de cinta adhesiva en mano, llegué al mismo bar. Cuando se descuidaron, pegué la hoja en la pared donde pegan todos los carteles que anuncian domas o peñas folclóricas o comidas o carreras de galgos.
Esperé a que llegara el viejito de anoche. Antes que pida su Cinzano, lo invite a leer.

EL TÍTERE

A un compadrito le canto
Que era el patrón y el ornato
De las casas menos santas
Del barrio de Triunvirato.

Atildado en el vestir,
Medio mandón en el trato;
Negro el chambergo y la ropa,
Negro el charol del zapato.

Como luz para el manejo
Le firmaba un garabato
En la cara al más garifo,
De un solo brinco, a lo gato.

Bailarín y jugador,
No sé si chino o mulato,
Lo mimaba el conventillo,
Que hoy se llama inquilinato.

A las pardas zaguaneras
No les resultaba ingrato
El amor de ese valiente,
Que les dio tan buenos ratos.

El hombre, según se sabe,
Tiene firmado un contrato
Con la muerte. En cada esquina
Lo anda acechando el mal rato.

Un balazo lo tumbó
En Thames y Triunvirato;
Se mudó a un barrio vecino,
El de la Quinta del Ñato.

La leyó despacio. En sus setenta y pico de años nunca viajó a Buenos Aires (se había criado en un campo a 30 kilómetros de Pergamino) pero, de nombre, conocía algunas calles.
Cuando terminó me miró, otras vez fijo: Para que me hizo leer esto? Esto es bueno, es de hombres de pelea, de guapos… Esto me gusta, habla como hablamos nosotros…

Esto es de Borges, viejo, le dije seguro.
Y lo mire fijo, justo cuando estaba encarando un trago. Cuando pueda –dijo como disculpándose- traigase otro de estos versos… Pidiéndole permiso al conserje, a los dos días tapicé media pared con varias milongas del escritor que admiro, aunque (y vale la confesión) algunas veces no lo entiendo.

Terminologías explicadas.
Borrachín: manera simpática de referirse a alguien que bebe (no demasiado, tampco poco…)
Barra: mostrador de bar. Se le dice así porque, antiguamente, bajo el frente de un mostrador, existía una barra (generalmente de bronce) para que los usuarios apoyaran un píe, en posición de descanso.
Roña: suciedad (o mugre) que en el lunfardo es sinónimo de pelea o riña.
Bolichón: manera de mencionar a un bar de barrio que no cuida la estética ni la limpieza y, algunas veces, ni el decoro.
Oreado: pan del día anterior (o varios…).
Minita: diminutivo del lunfardo mina, sinónimo de mujer.
Doma: en realidad, debería decir jineteada, acto en que la gente de campo, divirtiéndose (o dando espectáculo) monta un caballo que no fue domado. Domar es acostumbrar al animal a responder a los mandos de una persona.

polaroids visuales

EL QR SERIES

EL QR SERIES
EL QRIFER

El ORIGINAL

El MIQR-EY MOUSE

LA PUQRA

El Black Demon

El QR Pí

El Norbarba

El QR JOJOJO

Merry QRistmas

El Bender Baruch

Le Garq

El Norwerine

Mad About Design

Nuestros blogs asociados

Nuestros blogs asociados
El Blog de Periodismo Visual

La revista online de moda

Catálogo Crítico de Tipografías

Las Portadas de Vía Libre

Por las Universidades Latinas

Los talleres de periodismo visual

El blogcebook de El Norbi

El portfolio de El Norbi

Archivo

Nuestras categorías