
Argentinos pesimistas, argentinos concertistas;
estudiantes universitarios (con razones para ser revolucionarios);
periodístas y anarquístas;
concejales y animales,
burócratas y artístas y también automovilístas;
pajarones y profesionales,
fabricantes de heladeras,
recolectores de vegetales;
basureros y usureros,
comerciantes y negociantes;
futbolístas y gremialístas;
conservadores y progresístas;
barrenderos y tipógrafos,
locutores y geógrafos;
prostitutas y maricones,
señoras y señores:
la nueva ley,
dictada a contramano por un grupo que no es humano,
prohibe pensar.
Hagan algo.
A propósito del recuerdo que vivímos el miércoles 24, va lo que escribí para un encuentro de poetas jóvenes que se hizo en mi ciudad en el mismísimo año 76, en pleno mandato de la dictadura militar. Sin vanagloria (y no por la poesía misma, sino por lo que dice...) el 98% de de los que ocupaban la sala municipal de Bellas Artes aplaudieron a rabiar. El 2% restante? Uno, presumo, era un infiltrado y el otro no se animo... Eran tiempos dificiles para decir estas cosas.

1 comentario:
Estimado Raúl:
Te felicito por haber recitado éste texto en aquellos años de plomo y barbarie.
Imagino que no resultaba nada fácil hacerlo, y fueron muchos los que callaron pensamientos y sentimientos.
Un abrazo,
Julián Chappa · Editor
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